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El ejercicio como herramienta preventiva contra el cáncer



Según el nuevo informe “Las cifras del cáncer 2025”, elaborado por la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), el cáncer sumará 296.103 nuevos casos en España a lo largo de este año 2025, un 3,3% más que en el año anterior. Además, el documento incide en que se estima que para el año 2050 esta cifra alcanzará los 350.000 nuevos casos.


Ante esta situación, es importante dar voz a las evidencias y datos recogidos por las investigaciones científicas, que destacan que entre el 30 y el 50% de los cánceres podrían prevenirse con la adquisición de una serie de hábitos de vida saludables fundamentales: evitando el consumo de tabaco y alcohol, realizando ejercicio físico de forma regular, o manteniendo una alimentación y un peso corporal saludables.


En este sentido, la American Cancer Society (ACS) publicó en el año 2020 una guía muy útil con una serie de recomendaciones de ejercicio físico y dieta saludable, la cual fue realizada por un panel nacional de expertos en investigación, prevención, epidemiología, salud pública y políticas del cáncer.


Para los adultos especifican que deberían realizar de 150 a 300 minutos de actividad física moderada, o bien de 75 a 150 minutos de actividad física vigorosa, o bien una combinación equivalente, unos tiempos en línea con las recomendaciones de la OMS. De esta práctica de ejercicio físico, se recomienda realizar actividades de fuerza al menos 2 días a la semana.


En cuanto a los niños y adolescentes, deben realizar al menos 1 hora de actividad de intensidad moderada o vigorosa diaria, con al menos 3 días a la semana de fortalecimiento muscular (esto no quiere decir ejercicios de musculación estilo gimnasio) y fortalecimiento óseo. En estas edades es especialmente importante, pues si adquieren el hábito de hacer ejercicio de forma diaria a una edad tan temprana, es más fácil que lo tengan de adultos como parte de su estilo de vida.


En relación con los diferentes tipos de cáncer, existen diversos informes que reúnen evidencia científica del vínculo entre la actividad física y un menor riesgo de desarrollo de cáncer. Informes como el del Comité Asesor de Pautas de Actividad Física (PAGAC) indican que existe evidencia sólida de que el ejercicio tiene un impacto significativo en un menor riesgo de desarrollar cáncer de colon, mama, riñón, endometrio, vejiga, esófago (adenocarcinoma) y estómago; mientras que aún se necesita más evidencia para confirmar la misma conclusión en los cánceres de pulmón, cabeza y cuello, páncreas, ovario y cánceres hematológicos. El informe del WCRF/AICR, por su parte, coincide en afirmar la evidencia sólida en cáncer de colon, mama y ovario posmenopáusicos y endometrio.


Sin embargo, y a pesar de que los beneficios del ejercicio físico son cada vez más reconocidos entre la población, aún existe un alto nivel de sedentarismo, caracterizado actualmente por una mayor cantidad de tiempo sentado debido a los avances tecnológicos y el estilo de vida. De hecho, la guía de la ACS indica que se estima que más de la mitad (53%) del tiempo no dedicado al trabajo se pasa frente a una pantalla, algo especialmente llamativo entre los niños y adolescentes.


El hecho de que el ejercicio físico tenga un papel relevante en la prevención del cáncer se debe a una serie de beneficios en diversas funciones sistémicas. Por ejemplo, tiene efectos positivos sobre el metabolismo de la insulina/glucosa, la función inmune, la inflamación, las hormonas sexuales, el estrés oxidativo, la inestabilidad genómica y las miocinas. El ejercicio también se asocia con niveles más bajos de hormonas sexuales en mujeres posmenopáusicas, lo que puede explicar la asociación entre la actividad física y un menor riesgo de cáncer de mama posmenopáusico. Parte del beneficio también se puede explicar porque ayuda a prevenir el aumento de peso, lo que se asocia con un menor riesgo de obesidad.


Por último, es importante destacar que las recomendaciones de ejercicio mencionadas anteriormente no son un máximo, ya que existe una relación lineal entre la actividad física y la prevención del cáncer, es decir, cuanto más minutos de actividad física de moderada a vigorosa (MVPA) se practica, mayores son los beneficios de la prevención del cáncer. Por tanto, puede haber incluso más beneficios superando el tiempo recomendado.


Pero, por supuesto, no solo importa la cantidad si no también la calidad. Es fundamental que el ejercicio que se realice sea seguro y adaptado a cada persona, por lo que siempre es muy recomendable recurrir a profesionales de la actividad física y el deporte que planifiquen y supervisen los ejercicios.


Fuentes:

Sociedad Española de Oncología Médica (2025). Las cifras del cáncer en España 2025. https://seom.org/prensa/el-cancer-en-cifras


Rock, C. L., Thomson, C., Gansler, T., Gapstur, S. M., McCullough, M. L., Patel, A. V., Andrews, K. S., Bandera, E. V., Spees, C. K., Robien, K., Hartman, S., Sullivan, K., Grant, B. L., Hamilton, K. K., Kushi, L. H., Caan, B. J., Kibbe, D., Black, J. D., Wiedt, T. L., McMahon, C., … Doyle, C. (2020). American Cancer Society guideline for diet and physical activity for cancer prevention. CA: a cancer journal for clinicians70(4), 245–271. https://doi.org/10.3322/caac.21591

 
 
 

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